Red Internacional “Desarrollo, sustentabilidad y seguridad humana”


Creada en 2012, la Red Internacional de Desarrollo, sustentabilidad y seguridad humana es una red global de investigadores reconocida como una autoridad a nivel mundial en investigación sobre de desarrollo, migración internacional, mercados laborales, desarrollo humano y sustentabilidad social.

Antecedentes

La Red Internacional de Desarrollo, Sustentabilidad y Seguridad Humana inició sus actividades en el año 2012 con fondos de Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) bajo un convenio de colaboración entre la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo (UAED) de la Universidad Autónoma de Zacatecas, México eInstitute for Research on Migration, Ethnicity and Society (REMESO) de la Universidad de Linköping, Suecia. La sede se encuentra en la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo.

Objetivos


La Red Internacional de Desarrollo, Sustentabilidad y Seguridad Humana pretende crear un foro de discusión e intercambio de información que de seguimiento al proceso de desarrollo, sustentabilidad social y seguridad humana sin pretender establecer un paradigma único o una definición exclusivamente normativa de los mismos, en la búsqueda de una agenda alternativa que posibilite la participación estratégica de una amplia diversidad de sectores de la sociedad civil en el proceso de transformación social.
Para ello se establecen convenios y acuerdos de colaboración con instituciones académicas, gubernamentales y sociales interesadas en indagar y evaluar, desde nuestra propia realidad, las implicaciones políticas, económicas, sociales, legales, éticas y ambientales de la organización socioeconómica mundial vigente con el objetivo de crear alternativas para el desarrollo que den paso a procesos de transformación social sustanciales y que posibiliten el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo, además de la satisfacción de las necesidades básicas de la población en su conjunto.

Fundamentos


Desde una visión de conjunto, y en aras de opciones alternativas de desarrollo que sitúen a los derechos humanos en el centro, es imperativo reivindicar el derecho internacional y la obligación de los Estados de respetarlo. En esta perspectiva resulta crucial desmontar los procesos de flexibilización y precarización laboral mediante una reivindicación de los derechos laborales que incluya el acceso a empleo digno, la restitución del sistema de seguridad social y la promoción del desarrollo humano.
Partiendo de las consideraciones anteriores, resulta fundamental definir, aun sea en términos generales, la modalidad de desarrollo al que se aspira. Aquellas nociones que lo reducen al crecimiento económico o al ingreso per cápita son no sólo inapropiadas, sino reduccionistas y mitificadoras. En similar tenor, resultan insostenibles aquellas nociones que lo conciben como un proceso lineal y ahistórico, que llevaría a los países a una situación “ideal” de desarrollo, común a todos, pasando gradualmente por varios “estadios” o “etapas” más o menos definidas. Sin pretender establecer un paradigma único de desarrollo o una definición exclusivamente normativa del mismo, sustentada en utopías irrealizables, a continuación se plantean una serie de preceptos que unade desarrollo, en tanto proceso de transformación social, debiera conjugar. Estos preceptos se contraponen a la dinámica de desarrollo desigual impelida por la globalización neoliberal:

• Ética del desarrollo. En oposición a los apetitos ciegos de ganancia que caracterizan al capitalismo contemporáneo y que han impulsado la sobreexplotación del trabajo y de la naturaleza, sin reparar en sus consecuencias, es imperioso avanzar hacia un desarrollo humano, equitativo y sustentable, que posibilite la satisfacción plena de las potencialidades humanas, individuales y sociales.

• Desarrollo humano. A contrapelo de la superexplotación del trabajo y de la creciente violación a los derechos humanos que aqueja a la mayoría de la población, es ineludible impulsar una forma esencialmente humana de desarrollo, que anteponga a los afanes de lucro de una minoría privilegiada, el bien común y la sustentabilidad social. Esto significa situar el pleno respeto a los derechos humanos como factor orientador y consustancial del proceso de transformación social.

• Desarrollo equitativo. Desarrollo y subdesarrollo no son procesos separados, sino aspectos inseparables de un mismo fenómeno, que bajo la globalización neoliberal cobra particular ímpetu: el desarrollo desigual. Frente a la acentuación de las asimetrías intranacionales y entre países y regiones, así como la expansión y profundización de las desigualdades sociales, resulta insoslayable impulsar procesos de transformación social capaces de contrarrestar ambas tendencias. En este sentido, uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo es, precisamente, el de la igualdad. Ello supone promover formas creativas para contrarrestar los mecanismos de intercambio desigual y transferencia de excedentes que caracterizan al capitalismo contemporáneo a través del acotamiento y regulación de las modalidades abiertas y encubiertas de monopolización de la producción, el consumo y los servicios. Asimismo, entraña cerrar brechas derivadas de la heterogeneidad estructural que caracteriza a las economías periféricas y construir bases endógenas de desarrollo que atraviesen todo el tejido productivo, desde la innovación hasta la producción y el consumo. Finalmente, implica también revertir los actuales patrones inequitativos en la distribución de la riqueza y promover modalidades de redistribución social de la misma que posibiliten el fortalecimiento del alicaído—y en algunos casos inexistente—Estado de bienestar.

• Desarrollo sustentable. Lejos de degradar el medio ambiente, el proceso de desarrollo debe estar sustentado en una armónica simbiosis sociedad­naturaleza que garantice la plena satisfacción de las necesidades sociales y el progresivo mejoramiento de la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. Para tal propósito debe contemplar, en su concepción y práctica, la sustentabilidad en sus dimensiones económica, ecológica, energética, social, cultural y científica.

• Agente de transformación social. Una agenda alternativa para el desarrollo demanda también la conformación de un agente colectivo que posibilite la participación estratégica de una amplia diversidad de sectores de la sociedad civil en el proceso de transformación social. A contracorriente de la doctrina neoliberal, resulta imprescindible la participación activa del Estado en la promoción del desarrollo,así como la generación/reconstrucción de mecanismos de inclusión de los ciudadanos en la institucionalización de nuevas formas productivas, recuperando, creando vías democráticas de participación; procesos democráticos desde abajo hacia arriba en la creación de instituciones que le den soporte, incluyendo aquellas que garanticen el bienestar social y la regulación de la inversión privada nacional y extranjera. En este entramado estratégico, la sociedad civil organizada está llamada a cumplir un papel central como actor, guardián y garante del proceso de desarrollo en su conjunto.

Un punto cardinal de la agenda de desarrollo, seguridad y derechos que aquí se propone, además de su carácter integral, incluyente y humanista, es la pretensión irrenunciable de colocar la cuestión del desarrollo y los derechos humanos en el centro. Esta idea tiene una doble connotación: por una parte, la de entender la problemática del desarrollo desigual como diagnóstico crítico de la realidad que plantea la globalización neoliberal, y, por otra, la búsqueda de alternativas de desarrollo como respuesta a la crisis contemporánea y a los problemas estructurales de desigualdades sociales y asimetrías entre países y regiones. Se trata, por tanto, de alternativas para el desarrollo que den paso a procesos de transformación social sustanciales y que posibiliten el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo, además de la satisfacción de las necesidades básicas de la población en su conjunto.

El modelo económico vigente genera un proceso incontenible de exclusión social que demerita la condición social de la mayoría de la población. La calidad de vida de la mayoría de la población zacatecana se ha deteriorado drásticamente merced a un acuciante proceso de descomposición socioeconómica que vulnera las condiciones de trabajo, educación, alimentación, salud y convivencia. Más aún, el modelo económico vigente convierte a las personas en sujetos despojados, excluidos y necesitados, que sumidos en la desesperanza, buscan salidas o vías de escape, como la emigración, el empleo informal y aún la criminalidad, que no abona a un verdadero desarrollo humano, pero en cambio genera condiciones de vulnerabilidad, inseguridad y riesgo. Algunos de los rasgos distintivos de este proceso de degradación, son los siguientes:

1) Desempleo estructural. La economía local muestra una notoria incapacidad para generar fuentes de empleo formal de calidad, seguro y remunerativo para la población demandante. La economía de trabajo barato promueve la precariedad laboral como factor de atracción de inversión privada foránea. Este clima laboral atenta contra la subsistencia familiar y la sustentabilidad social.

2) Descomposición del sistema de subsistencia. En el ámbito de la producción de la economía social, amplios sectores del modo de vida campesino y sectores afines son despojados de su calidad de productores pero no son asimilados por el mercado laboral formal. En su mayoría, subsisten de las remesas, las transferencias gubernamentales y actividades informales.

3) Pobreza. La caída drástica y permanente de la capacidad de compra y el cierre de fuentes de empleo relega a la población del mercado de consumo y deteriora aceleradamente su calidad de vida. La sobrevivencia se convierte en una alusión complaciente como “desarrollo,” en programas de “guerra contra la pobreza” y en estrategias que responsabilizan a los pobres de generar su propio desarrollo.

4) Descomposición del sistema educativo. Existe un profundo déficit educativo: analfabetismo funcional, deserción escolar, oferta educativa de corte tradicional y desvinculada de las necesidades sociales y regionales, infraestructura precaria, desmoralización de los profesores, cierre de escuelas por despoblamiento y una desvalorización social de la educación, además de una oferta extraescolar limitada en los ámbitos cultural, deportivo y científico para la juventud y la niñez.

5) Urbanización anárquica. Las ciudades grandes, en especial, las zonas metropolitanas concentran el proceso de urbanización, pero en condiciones descontroladas que merman las condiciones de vida y deterioran el medio ambiente. En el trasfondo, existe una especulación con la renta de la tierra y la expansión de la mancha urbana, la proliferación de fraccionamientos o colonias irregulares, la construcción de microcasas que terminan por convertirse en hogares inseguros. La concentración urbana en zonas metropolitanas no es un signo de desarrollo, sino un problema caótico que no ha sido atendido porque se antepone la rentabilidad en la industria de la construcción.

6) Políticas públicas neoliberales y asistencialistas. Con la implementación del modelo neoliberal, las políticas gubernamentales solo buscan administrar los problemas sociales como la pobreza y la desigualdad utilizando políticas asistencialistas (por tanto no combaten, debido a que su objetivo es lucrar con ese inmenso grupo, en especial de forma política). También se ha descuidado aspectos del financiamiento de la actividad productiva y solo se canalizan recursos publicos para favorecer los intereses del grupo en el poder.

7) Ciudadanía mínima. El sistema de poder minimiza a la ciudadanía como un simple emisor de voto, y no como un sector activo, informado y participativo en las esferas de lo público y en la búsqueda de alternativas sociales. Los partidos políticos y los gobernantes se disputan los puestos de elección popular y el acceso a privilegios y recursos, no la representatividad social para promover el desarrollo.
8) Depredación ambiental y contaminación. El extractivismo de recursos naturales por las grandes corporaciones, el urbanismo descontrolado, el desmantelamiento de la economía campesina, el consumismo exacerbado, además de los cambios en la naturaleza, propician la degradación de ecosistemas y desmantelan las bases materiales para la producción, lo cual redunda, invariablemente, en la fractura metabólica entre sociedad y naturaleza.

9) Incremento de la delincuencia y la criminalidad. La penetración en la sociedad local de las bandas del crimen organizado, que consideran el espacio social como una plaza a la cual dominar y someter, deriva en una violencia criminal exacerbada que propaga el miedo y la esquizofrenia colectiva.

10) Fractura intergeneracional. Los jóvenes y niños, se cuentan entre los sectores sociales más vulnerables. La red de protección social del Estado se ha desmantelado progresivamente, por lo que el sistema educativo y los servicios públicos en general, han desatendido una de las tareas estratégicas para el desarrollo, la formación de ciudadanía. La juventud está más expuesta que nunca a problemas sociales como alcoholismo, drogadicción, violencia, delincuencia, embarazos prematuros, desempleo, trastornos emocionales, entre otros. Asimismo, existe una predisposición de la juventud a emigrar ante las condiciones de exclusión social, lo cual significa una preocupante pérdida del “bono demográfico,” es decir, del soporte humano para el desarrollo de la entidad. Algo similar ocurre con la infancia, que padece de manera prematura problemas similares a los que vive hoy en día la juventud.

11) Migración compulsiva. La migración estructural obedece a la insustentabilidad socioeconómica prevaleciente en prácticamente todo el territorio zacatecano. El despoblamiento de localidades y municipios, más que una tendencia demográfica, es la expresión de la falta de desarrollo humano, en tanto que la entrada de remesas, más que un instrumento para el desarrollo, reafirma el hecho de que las familias y comunidades dependen, para subsistir, de las transferencias salariales que sus familiares emigrantes efectúan.

12) Nuevastecnologías y desarrollo. La marginación de actores socialesrelevantes marca el surgimiento de nuevas tecnologías dentro del aparatotecno-científico de México. Las tecnologías de anterior generación han promovidola precarización, la sobre explotación y el empobrecimiento de campesinos,trabajadores y otros grupos minoritarios. La apuesta por tecnologíasconvergentes, con la nanotecnología como puente, implica un reto alproceso de desarrollo y a la sustentabilidad social, dado que el contextosocial, el aparato legal y las relaciones productivas permanecen incólumes.

13) Desmadejamiento del entramado social. La ruptura del tejido social derivada de las dinámicas de la heterogeneidad estructural y sus expresiones de migración galopante y crisis social profunda, aunados a la espiral de violencia del crimen común y organizado, generan en conjunto un clima de desesperanza y psicosis social que ponen en serio predicamento las normas mínimas de la convivencialidad y la gobernabilidad en el ámbito local.

Actividades


1. Publicación de los miembros de la red de artículos de opinión en el volumen 1, número 4 de la revista Observatorio del Desarrollo.
2. Organización del Primer Seminario Internacional sobre Estudios del Desarrollo a realizarse el 7 y 8 de febrero del 2013.
3. Publicación de los miembros de la red en el libro Discusiones Críticas sobre el Desarrollo, Sustentabilidad y Seguridad Humana.

Agenda de investigación


1. Seguridad humana
2. Mercados laborales y migración
3. Estrategias de desarrollo
4. Sustentabilidad social

Contacto:

Responsable de la Red
Guadalupe Margarita González Hernández
Unidad Académica en Estudios del Desarrollo
Universidad Autónoma de Zacatecas
Av. Preparatoria s/n
Col. Hidráulica
C. P. 98065
Teléfono (492) 9239407 ext. 2615
Teléfono y fax (492) 8996945
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